– “¿Facilitarte el suicidio? PAGA, IMBÉCIL, PAGA, PAGA, PAGA …”

Nuevolook0022 - copiaAcabo de enviar a mi experto informático este mensaje ( suicidio):

“HIJO DE PUTA, SÍ, PERO, HOSTIA, AUN HAY CLASES.

“Le…, ayer recibí este mensaje. Me invitaban a acudir a una reunión sobre “muerte digna”, en una sala del Colegio Oficial de Enfermeros de Barcelona. Quiero creer, DESEO  creer, que tal colegio oficial nada tiene que ver con todo esto, sino que simplemente les prestó la sala; y que tampoco tiene nada que ver una asociaciòn de la que formo parte desde hace ya años y a los que considero gente honrada, que colaboraba en la convocatoria: quiero creer que por no haberse leído atentamente qué se propugnaría en tal reunión.

“Es algo vergonzoso, indigno, repugnante: todos tenemos derecho a ganarnos la vida, pero , HOSTIA, creo que  se nos puede exigir que lo hagamos CON DIGNIDAD.  Quiero responder en mis páginas webs  a estos engaños, repugnantes: ayudar a morir a pobres imbéciles, no sé como cuánto les cobran, si tres mil o seis mil euros. Todo ello con una enorme hipocresía, hipocresía, hipocresía…

“Necesito que me guardes este mensaje, que tomes copia del mismo, para poderlo extender por Internet,  para que dejar constancia de que lo he recibido y  ayudar a combatir estas cosas. ¿ Por qué? Pues porque soy un hijo de puta, pero, HOSTIA, entre los hijos de puta aún hay clases: no todos somos iguales o algunos, AL MENOS, somos más iguales que otros.

“Luego te telefonearé.

“Narcís”

Tengo ahora setenta y siete años. En 1992  mi médico me dijo:

– “La Seguridad Social es para los vivos y usted ya está muerto.”

Quise concretar cuánto tiempo me quedaba de vida (cáncer de próstata) y ante mis preguntas el médico acudió a evasivas, burdas evasivas, repugnantes evasivas. Así que le interpelé:

– ¿Veré los juegos olímpicos?

Me refería a los Juegos Olímpicos de Barcelona, que iban a celebrarse, no recuerdo ahora exactamente, si en junio o julio de aquel mismo año. Estábamos entonces en el mes de marzo.

– No lo sé, no me atrevo a contestar a esta pregunta.

Salí de su despacho en el estado de ánimo que cualquiera puede imaginarse. A partir de estos momentos empecé a envidiar a las moscas que revoloteaban a mi alrededor. ¿ Por qué ? Pues porque ellas seguirían vivas hasta el mes de octubre, cuando el frío las mataría, pero yo ya habría muerto semanas antes. ¿ Una flor? Distinguía: si la flor formaba parte de un ramo, sacaba pecho ante ella, yo viviría más que ella; pero si estaba aún en la planta, si aún no la habían cortado para formar un ramo, entonces no me atrevía a asegurar quien sobreviviría a quién.

Les he contado todo esto para que se imaginen cuál era mi estado de ánimo, lo que pasaba por mi cabeza, lo que yo sentía…

Hasta que  unas semanas después se produjo  UN HECHO MILAGROSO: acudí a la Fundación Puigvert, donde tuve la FORTUNA – “hosanna”, Dios mío, palabra de ateo – de ser atendido por el entonces director Solé Balcells.

– Podemos operar, pero hemos de hacerlo ya.

Era viernes, el sábado busqué el dinero – no lo tenía-, reuní con esfuerzo el millón cien mil pesetas que me habían pedido para la operación, el domingo a las cinco de la tarde ingresaba en la Fundación Puigvert, el lunes a las nueve de la mañana era operado por un equipo médico con Solé Balcells a la cabeza….

Una operación de libro, una larga operación, larguísima operación, GRACIAS A LA CUAL ESTOY VIVO.( Mi vida vale un millón cien mil pesetas)

“Gracias, Solé Balcells, gracias, gracias, gracias, gracias infinitas, le debo la vida. Soy ateo, pero desearía que Dios existiera, que el Paraíso existiera, para que pudiera acogerlo. Gracias, gracias, gracias…”

Han pasado muchos años. Pero sigo siendo sensible a todas estas cosas, comprendo muy bien lo que pasa por la cabeza de los enfermos terminales, de los posibles suicidas; los comprendo muy bien: yo fui uno de ellos, Solé Balcells me libró.

Por esto me duele que alguien quiera comerciar con estas cosas, lucrarse con ellas.

Lean, POR FAVOR, los prospectos de propaganda que ayer me dieron; léanlos, por favor. Y si conocen a algún enfermo terminal, a alguien que pueda necesitar MORIR SIN DOLOR, ayúdenme a ayudarlo: que este mensaje llegue a la máxima difusión, para que entre todos encontremos remedio a tanto disparate. Ayudemos a esta pobre gente … como a mí me ayudó Solé Balcells: los que crean en Dios y en el misterio de la Santísima Trinidad, me parece bien que soporten terribles dolores, e inútiles dolores, para evitar el suicidio. ¿PERO POR QUÉ PUTO COÑO LOS ATEOS HEMOS DE SOPORTAR TALES SUFRIMIENTOS? ¿Por las creencias de ellos?

– “Dios, Dios, Dios, ¡cuánto hay que pagar a una enfermera para que nos enseñe a poner inyecciones en la vena? Tengo entendido que si se inyecta aire con tal tipo de inyección se consigue una muerte instantánea.”

He querido escanear un prospecto que a mí me dieron: juzguen ustedes mismos. Si yo estuviera en la necesidad de desear la muerte, desearía una muerte rápida, sin dolor, sin sufrimientos inútiles y gratuitos. Se me ocurre la inyeccón de aire en las venas, pero quizás existan soluciones mejores: las ignoro. En cualquier caso no son precisas tantas parafernalias, tantas estupideces, tales “filosofías, cuidados, ayudas sociales y asistenciales”, con tanta “naturalidad en el proceso de morir …” y en cuanto a los miembros de mi familia, con la única excepción de mi hija, a todos los demás, QUE LES DEN POR EL CULO: mi testamento vital.

Nota.- No es preciso que una enfermera me enseñe a darme una inyección en la vena  para SUICIDARME: “tengo entendido que pueden meter en la cárcel DURANTE SEIS AÑOS a quien auxilie a otra persona en el suicidio”. No, no, no, no, por los CLAVOS DE CRISTO – como a veces oía decir en mi juventud – sino que necesito aprender a ponerme tales inyecciones para aplicarme un tratamiento homeopático que acaban de comunicarme: me han dicho que si me inyecto en la vena cierta infusión traída de la India, con todas las precauciones ecológicas adecuadas al caso, la Luna parirá cinco hijas. ¿Se imaginan lo bonito que estaría el firmamento con seis lunas, en vez de una sola … pobrecita, triste y abandonada allá arriba?.

– ¿Les parece increíble mi tratamiento homeopático? Pues, anda, si yo les contara los tratamientos homeopáticos que a mí me han explicado para curar cánceres terminales….: se morirían  de miedo… ¿o quizás de risa?. Más bien, “de pena”.

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Y para terminar. déjenme enviarles unas “buenas noticias”, para levantar el ánimo.

buenas noticias

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